Todas las empresas y negocios son susceptibles de generar anualmente una gran cantidad de residuos de oficina. Sin embargo, son muy contadas las compañías que encargan la gestión de sus residuos de oficina a una empresa especializada, con el objetivo último de reducir la huella medioambiental de la propia actividad económica.

Pero, ¿por qué es tan necesaria la correcta gestión de este tipo de residuos? ¿Cómo se pueden aplicar procedimientos y prácticas orientadas a esta idea de minimizar el impacto?

¿Qué es considerado un residuo de oficina?

Existen muchos tipos de residuos de oficina, pero, por lo general, todo lo que se utiliza hasta que en principio no puede volver a usarse puede convertirse en un residuo: desde el papel o los cartuchos de tinta y tóneres hasta los aparatos eléctricos y electrónicos estropeados o en desuso.

Debemos concienciarnos de la importancia de apostar por una gestión profesionalizada de los residuos de oficina y abandonar el modelo económico vigente donde los productos y materiales parecen ser de usar y tirar. Tanto personas como empresas debemos apostar por un modelo regenerativo.

Algunos de los ejemplos más claros y abundantes de residuos de oficina son el papel, cartonaje, material de embalaje, plásticos diversos, material de escritorio, pilas, aparatos electro-electrónicos (monitores, ordenadores, teclados, ratones, microondas, etc.), residuos de tipo químico que necesiten un tratamiento especial, residuos textiles, etc.

residuos de oficina

 

Normativa aplicable a los residuos de oficina

Existen diversas normas que atañen a la gestión de residuos de oficina. En general, las leyes, órdenes y dictámenes están orientadas a fomentar y favorecer la gestión profesionalizada, reutilización y reciclaje de los residuos.

La ley entiende como residuo (de oficina, o no) “cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga la intención o la obligación de desechar”. Insta a las entidades locales a generar la normativa necesaria para impulsar programas de prevención y de gestión de estos residuos. Por lo que es necesario estar debidamente informado de cómo debe ser la gestión local según la comunidad autónoma, provincia o localidad municipal.

Pese a la existencia de una amplia regulación a nivel medioambiental, todas las empresas, día a día, siguen generando numerosos residuos. Gracias a prácticas de responsabilidad social corporativa, cuyo crecimiento en los últimos años ha sido exponencial, las empresas menos sostenibles empiezan a ver cómo muchos consumidores les penalizan eligiendo a la competencia por el compromiso corporativo de respeto al medio ambiente.

Además, cumplir con una legislación aplicable a residuos y a la preservación del medioambiente no es solamente una obligación legal, sino que también debe ser una motivación moral para los empresarios con el fin de ayudar a construir una sociedad mejor.

Ventajas de la gestión de residuos de oficina

Una gestión profesionalizada de los distintos residuos de oficina ofrece varias ventajas claras para las empresas. Entre otras, la reducción de la huella medioambiental, el cumplimiento de la normativa vigente o la reducción de costes de producción mediante la reutilización, reciclaje o alargamiento de la vida de los distintos recursos…

Existen numerosas soluciones para la gestión de los residuos de oficina, sin embargo, en función del tipo de residuo se debe generar un plan específico, cuyos fines últimos deben ser la mejora productiva y al aumento de la sostenibilidad del entorno.